EL ADIÓS DE TRIACA A LOS “PRISIONEROS”

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Por:Andrés Fidanza -@andresfidanza

 

El Ministerio de Trabajo identifica tres grupos laborales: combatientes, heridos y prisioneros. En las reuniones internas de Alem 650, el secretario de Empleo Miguel Ponte, ex gerente de Recursos Humanos de Techint y suerte de viceministro de Jorge Triaca, suele establecer esa distinción. Aunque a algunos funcionarios de la segunda línea del ministerio les resulte chocante, ya están acostumbrados a esa triple metáfora bélica. La figura refiere a: empleados en blanco o informales, trabajadores que difícilmente lleguen a fin de mes, y al pelotón que se quedó afuera de la rueda económica. Sobre este último universo, en el que están incluidas las organizaciones sociales y sus representados, el ministerio de Triaca perdió todo interés.

En adelante, su objetivo es fortalecer a los combatientes: capacitarlos a la medida de lo que demande el mercado, con la esperanza somera de potenciar la producción y facilitar las inversiones empresariales. El giro apunta a dar por finalizado el trato con las organizaciones sociales y a consolidar el vínculo con los sindicatos grandes (en general afines al macrismo), exceptuando al de los camioneros. Desmoyanización, reafirmación de la figura de Triaca y adiós al estrés de la negociación con las orgas.

Tras haber quedado al borde del despido, gracias al escándalo de la asadora e interventora part-time del SOMU, Triaca logró recuperarse. Si bien Mauricio Macri evaluó el despido, se terminó imponiendo un siga siga pragmático: el ministro tiene aceitado el diálogo con los principales dirigentes sindicales, y logró cerrar paritarias a la baja. Su continuidad en el cargo ya no corre peligro. Por el contrario, concentró recursos y poder a partir de las últimos cambios internos en el Ministerio.

 

 

Con una porción de sus programas laborales y educativos transferidos a Desarrollo Social (por un total de 1.233 millones de pesos anuales), otro segmento directamente eliminado (unos 1.575 millones), Trabajo ensaya un cambio de rumbo conceptual. Supervisado por el vicejefe de Gabinete, Mario Quintana, su objetivo declamado es eliminar los subsidios encubiertos.

A partir de este año, las intervenciones del ministerio empezaron a ser cada vez más técnicas, módicas y focalizadas sobre los beneficiarios. Una vez que finalicen los acuerdos hechos con las organizaciones, como CTEP, el Movimiento Evita y Barrio de Pie, la mayoría de los programas de empleo y capacitación cambiará de órbita. Pasará al Ministerio de Desarrollo Social, conducido Stanley, quien se perfila como compañera de fórmula de Macri en 2019.

El resto será dado de baja o requerirá un pedido de renovación presentado por los individuos, y ya no por las orgas. Y a la vez serán más rigurosos los requisitos para su solicitud: se empezó a exigir que todos los beneficiarios carguen mensualmente su CV en una plataforma del ministerio, como condición para cobrar.

En 2017, los subsidios que dio el ministerio representaron 6.500 millones de pesos. Pero este año ya se activó el traspaso de varios programas a Desarrollo Social: desde enero y hasta abril, 29.042 beneficiarios vinculados a organizaciones populares, como el Evita y Barrios de Pie, mudaron su relación hacia el ministerio de Stanley. Ese trueque se tradujo en una reducción de 725,5 millones para la cartera de Triaca. Proyectado a todo el año, el ahorro sería de 1.233 millones.

Ahí no se terminará el achique. Para 2018, el presupuesto con el que cuenta el secretario de Empleo es de 4.200 millones. Es decir, un ajuste del 27% en los programas de la secretaría. Los vinculados a la “terminalidad educativa”, por ejemplo, serán suspendidos: Orientación y Apoyo y Certificación de Estudios Formales, entre otros. También serán dados de baja algunos de formación profesional, como la Red de Empresas y Sectorial Construcción.

 

 

A los “combatientes” de algunos sindicatos, en cambio, se les destinará una caja de unos mil millones de pesos en programas de capacitación. Tal como reveló Infogremiales, entre los gremios elegidos por Triaca no figura camioneros, ni ningún sindicato enrolado con el moyanismo. Tampoco la Corriente Federal de Trabajadores, ni las CTA.

Los fondos de los programas son administrados por cargo de un abogado cercano a Triaca: el nuevo Secretario de Coordinación Administración, Esteban Eseverri. Y a su vez el ministro Guillermo Dietrich ganó influencia en el nuevo reparto, gracias al ascenso a secretario y avance territorial de Lucas Aparicio.

Así, los “heridos” quedaron librados a su suerte y a la voluntad caritativa de Carolina Stanley. Y directamente ya no son considerados trabajadores.


REFERENCIA

Foto: Gentileza La Política Online