“El hambre es casi sinónimo de pobreza. La naturaleza como tal, garantiza que no haya hambre, pero nosotros, los hombres, somos los que –a través de las desigualdades, de la injusticia social- no podemos garantizar la comida para todos. Se ha perdido el humanismo, la solidaridad, porque nadie debería tener hambre, porque nadie debería desperdiciar una ración de comida”, interpretó Josefina Quintero Fleites.