“elegí el carro y un cartonero porque hay todo un discurso instalado en la sociedad de que los villeros somos vagos, que vivimos de los planes, que no nos gusta trabajar, y es una mentira muy cruel. Son palabras que hieren en el corazón al habitante de una villa, a ese albañil que se levanta a las 4 de la mañana, a ese obrero que ingresa en la fábrica a cada amanecer”.