Hablamos de sus cuerpos: gordos, flacos, con cicatrices, celulitis, tonificados; que viven, estudian, trabajan; aman y odian; se animan, cargan culpas, caminan las calles con pañuelos verdes anudados a sus mochilas, con pañuelos celestes otros. El deseo de maternar o no maternar nos atraviesa a todas. Puede cambiar a lo largo de la vida, pero no nos es indistinto nunca.