Gisela Herrera lo sabe porque lo vivió. Lo sufrió. Tardó años en procesar que esa sensación de desesperación, a la que le siguió la culpa y la vergüenza no estaban bien. Dimensionó que esa violencia física era de género, algo que en Argentina según el último índice Nacional sufrieron el 67% de las mujeres. Y el año pasado se separó.