Filmar, experimentar, reflexionar. El camino que debió recorrer César entre dos continentes, con poco presupuesto y con mayoría de actores “no actores” reclutados en los lugares de filmación le dejó varias conclusiones: “Casi nunca se ha filmado en esos lugares y cuando se ha hecho ha sido en documentales en algunos casos, pero cuando estuvimos filmando, incluso en Benín, las ceremonias de iniciación religiosa son reales con músicos y artistas yorubas y fue entrar ahí desde un lugar muy especial, entrar al corazón de ellos, no era ni la plata ni la fama ni nada lo que los motivaba, al revés, cualquiera de esos elementos podría haber hecho sospechar sobre las intenciones de un equipo de filmación”.