“EN LOS ÚLTIMOS 30 AÑOS HEMOS TRASPASADO NIVELES DE POBREZA QUE NO VIMOS NUNCA”

HAMBRE
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Por: Lucas Pedulla – @lucaspedulla

 

El economista Julio Gambina analiza ante Tercer Cordón el contexto argentino que combina corrida del dólar, FMI, tarifazos y una escalada en la protesta social que no cesa. ¿Cómo impacta este presente en los sectores más vulnerables? ¿Por qué Argentina perdió en 30 días más de 8 mil millones de dólares en reservas? ¿El Fondo es el último puente del Gobierno al 2019? La entrevista completa.

 

“El Gobierno está profundizando su iniciativa política en materia de ajuste y restructuración de la economía”, afirma el economista Julio Gambina a Tercer Cordón, como síntesis y disparador de un contexto económico y social en el que la corrida del dólar y el regreso al Fondo Monetario Internacional (FMI) se entremezcla con tarifazos que se discuten en la calle y un impacto nocivo en los bolsillos de argentinos y argentinas. Doctor en Ciencias Sociales por la Universidad de Buenos Aires (UBA) y profesor de Economía Política de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), Gambina sostiene que el actual contexto es una mezcla de un plan estructural de gobierno con torpeza política. El especialista también preside la Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas (FISyP), dirige el Instituto de Estudios y Formación de la CTA Autónoma y fue fundador de la Asociación por la Tasación de Transacciones Financieras Especulativas (ATTAC). Entre 2006 y 2012, además, integró el Comité Directivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO).

“Lo que resulta de la corrida de los primeros días de mayo y de la asistencia financiera solicitada al FMI es un resultado concreto de ajuste”, explica Gambina. “La inflación aumentó, y a este proceso hay que entenderlo como un mecanismo de redistribución regresiva de los ingresos que golpea a los sectores más empobrecidos. El indicador de abril da el valor más alto de la inflación del año, cercano al 9,6% para el primer cuatrimestre y proyectando un anual de abril a abril del 25,5 %. En mayo se proyecta un 2% de aumento, y el anual del 2018 estará igual o más arriba que el del 2017”.

Gambina subraya que, a partir de este terremoto económico, hubo un encarecimiento de la vida cotidiana que afecta la capacidad de consumo de la mayoría de la población que vive de ingresos fijos que se actualizan con valores por debajo de la inflación. “Un ejemplo son las paritarias con techos del 15%, más allá de las posibles cláusulas gatillo. Todo en el marco de la devaluación de la moneda que, al igual que la inflación, es un mecanismo de transferencia de los sectores con ingresos fijos a los sectores más concentrados de la economía nacional”.

El economista apunta que el Gobierno busca “afianzar los criterios de desigualdad” para acelerar las políticas estructurales como la reforma laboral. Sin embargo, apunta un deterioro del consenso político del oficialismo y un incremento de la protesta social. “A ese combo hay que sumarle el tema tarifazo y la posibilidad de un veto presidencial, con un anticipo de paro general de la CGT y los movimientos sociales, en medio de reivindicaciones de los docentes, de los trabajadores del subterráneo y del movimiento 21F que nuclea a sectores de la CGT, las dos CTA y los movimientos”.

En ese escenario, todo aún está en disputa.

 

 

Plan estructural o torpeza dialéctica

¿Qué significa la vuelta al FMI en este contexto? “Es muy interesante ver que el propio Fondo señala que el contexto en el que se aprobaría un stand by, que cuenta con un guiño político de sus técnicas y de los principales países que intervienen en la toma de decisiones, es uno en el que el programa lo aporta la Argentina. O sea que las condicionalidades del stand by no provienen de los técnicos del FMI sino que están sugeridas por la propia orientación económica del Gobierno de Mauricio Macri”.

 

-¿Cómo se puede explicar el camino por el que se llegó a esta situación? Hay dos visiones: ¿torpeza política o programa estructural de gobierno?

-Hay parte de las dos cuestiones. Lo que resulta es la discusión de lo que el Gobierno quiere hacer y los debates al interior de hacerlo bajo gradualismo o como política de shock. Entre ellas hay una disputa de ineficiencia en el Gobierno, y allí se plantea la conferencia del 28 de diciembre de cambio de las metas de inflación, que le costó el puesto al técnico principal que asesoró. Entonces, hay que tener en cuenta ambas visiones: lo que ocurre es por el rumbo político del Gobierno que se expresa en devaluación y ajuste y, luego, por ciertas torpezas producto de errores estructurales de la corriente política económica hegemónica, sea gradualista o de shock. Ninguno comprende la realidad del tiempo histórico del capitalismo contemporáneo.

 

-¿Cuál es?

-Hace dos años que se generan expectativas de inversiones extranjeras que llegarían al país, pero nunca llegan. Hay una lectura inadecuada del momento del sistema mundial, que tiene que ver con cuestiones económicas y políticas, como la sorpresa que generó en muchos el triunfo de Trump en Estados Unidos o el Brexit en Gran Bretaña, que suponen ciertas corrientes presentadas como de proteccionismo en materia de desarrollo económico en el sistema mundial, aunque en realidad quieren discutir las reglas de la mundialización y la globalización en la que operaron en los últimos 30 años para generarse mejores condiciones de inserción hegemónica en el sistema mundial. El diagnóstico de los teóricos y políticos que hoy gobiernan no están leyendo esta compleja realidad, e imaginaron que por el solo hecho de pronunciarse a favor de la economía iban a desembarcar inversiones externas. Como mucho, lo que el mundo ha devuelto es la rapidez para abrir la conferencia ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y la coordinación del G20, porque sirve como debate propagandístico par reinstalar en América Latina una agenda de la liberalización. Y la capacidad de préstamos está restringida a lo que explotó estos días. Y, por eso, hay que acudir al FMI como prestamista de última instancia.

 

-Desde una visión hegemónica, ¿se justifica?

-Han perdido en 30 días 8.236 millones de dólares de reservas internacionales. Por eso imaginan que un desembolso del Fondo pueda cubrir esa pérdida y generar un nuevo colchón dentro un imaginario que les permita llegar a las elecciones de 2019, renovar consensos electorales e intentar mantener su agenda de política económica que choca con esta realidad de un sistema mundial asociado a la suba de las tasas de intereses en Estados Unidos y desarrollo capitalista avanzado. El Fondo viene a actuar como un parche sin ninguna otra expectativa que la de continuar y mantener el flujo de capital extranjero vía préstamo, que es lo que ha sostenido la estrategia gubernamental de Macri en estos dos años. Ante el encarecimiento de préstamos del circuito comercial tradicional, el Fondo estuvo en ese auxilio. Y, mientras tanto, ver si se pueden generar condiciones para mantener el consenso político y seguir en la estrategia de fondo que es disciplinar al movimiento sindical argentino para hacer avanzar las políticas de ajuste.

 

 

El hambre estructural

Gambina explica cómo impacta este reordenamiento en la economía concreta de los sectores más vulnerables. Dos imágenes de esta época: iglesias que reciben colas de personas para un plato de comida y ollas populares en los barrios para paliar el hambre. “Es un dato de realidad: hay un escalamiento de la desigualdad en la Argentina muy fuerte. En los últimos 30 años, hemos traspasado niveles de pobreza que no se conocieron en toda la historia política y económica argentina, por encima del 30%”.

El economista subraya que ya son varias generaciones de argentinos y argentinas que transitan por situación de pobreza. “No me remito sólo a la que se mide por por ingresos sino a la estructural que se mide en los censos. Es una preocupación de presente y futuro para Argentina, de impacto muy serio y cuyo fenómeno es este crecimiento de pobreza, indigencia y necesidades básicas insatisfechas”.

 

-¿Cómo superar esos problemas?

-Ese es el debate de fondo que se habilita. El propio Gobierno utilizó como elemento de campaña electoral bajar la pobreza, y en el acuerdo con el Fondo aparecen condiciones como de  crecimiento sustentable, de recuperación de la confianza en los mercados y, también, de no afectar a los sectores más vulnerables. Habilita un debate político y económico muy fuerte sobre proyecto de país y las condiciones materiales de construcción de un proyecto político que reoriente la economía argentina en otros sentidos para resolver este tema de crecimiento de la desigualdad y de concentración de la riqueza, que es el debate más ausente en la argentina contemporánea.