Por: Luis Vivori
Una huella identitaria que se hace más profunda si a esos episodios le añadimos, barrio, club y amigos de toda la vida. Bueno, eso o casi, es lo que logró Adrián Biniez con su film estrenado en 2015, El 5 de Talleres. El Garza, como le dicen casi desde la cuna, músico, guionista y realizador, Biniez nació en Remedios de Escalada hace 43 años. Territorio del sur de conurbano que lo vio crecer y que si bien hoy no lo tiene como habitante permanente, aún lo desvela.
“Aunque hace un tiempo que vivo en Montevideo, voy a Escalada de visita cuatro o cinco veces por años. Mi familia está ahí y muchos amigos también. Así que siempre ando de vuelta. Lo que sí es muy diferente es ir y filmar. Nunca había filmado nada en Escalada o en Buenos Aires y tenía algo de especial. No solo porque era mi barrio, sino porque era el lugar donde había descubierto el cine y donde empecé a fantasear con ser director de cine de muy pendejo” revela el director.
El 5 de Talleres es una película simple, de las que funcionan. Una historia de amor tejida entre cánticos tribuneros y casas bajas. Allí se enamoran el Patón, cinco insignia del equipo y Ale. El final de su carrera como jugador, desencadenada luego de una expulsión, – toda una metáfora – pone al Patón en crisis. Algo hay que hacer con la vida y como todo jugador del ascenso, no hubo canuto suficiente para amortiguar el destino. El Remedios de Escalada que nos muestra El 5 de Talleres es el del estadio, de sus alrededores, del rojo y blanco a bastones. Del barrio que respira fútbol cada sábado que toca de local, si los caprichos de la AFA así lo permiten. Con las cámaras registrando en cada rincón del estadio, la película nos permite apreciar hasta el más mínimo detalle:
“Rodamos plenamente en el club. Recuerdo estar filmando y tener atrás todos los jugadores del plantel de Talleres y los otros, que son pibes de Futbolistas Argentinos Agremiados. Fuimos a hablar con ellos y se prendieron. Chequeamos todo el tiempo con ellos, igual que con la gente de comisión directiva, los técnicos, los utileros y el Patón, que también estaba ahí”, cuenta Biniez. Su película es familiar, cercana. Sus personajes son reconocibles. En esa cercanía y como todo jugador del ascenso, el Patón debe lidiar en proporciones similares, tanto con los fanáticos religiosos, como con los detractores eternos. Cómo el que le susurra, para decirlo con buenos modos, “che patón un poco de pilas, si te hacés echar le regalamos puntos al contrario…”
Talleres comparte, con la mayoría de los clubes de las categorías de ascenso, dos marcas de fábrica: el origen humilde y barrial y su pertenencia al territorio bonaerense.
El club, fundado un 1 de junio de 1906 y miembro fundador del fútbol profesional argentino, ha pululado entre la C y la B en la mayoría de su recorrido. Incluso engalanó su historia con alguna esporádica intervención en el Nacional B. Talleres es parte neurálgica en una geografía que Biniez describe bien: “Escalada es un barrio como una ciudad, de 90.000 habitantes, entre Lanús y Banfield. Te vas conociendo con todos. Empezás con los grupos de la escuela, después los de la manzana, los del otro barrio. Ahora somos un gran grupo de amigos de distintas partes. Al Patón lo debo conocer desde los 15”. Habla de Sergio Bonassiolle, cinco histórico de Talleres entre 1990 y 2006 y en quien está inspirada la película.
La Remedios de Escalada de la Avenida Hipólito Yrigoyen, la de la plaza Mariano Moreno o la de los talleres ferroviarios. La ciudad de los barrios populares “1 de Mayo” y “3 de febrero”, o de la Vieja Villa Talleres que luego dio surgimiento a la “gloriosa institución”, recibió un día de parte uno de sus hijos pródigos el mejor de los homenajes. El 5 de Talleres es la síntesis perfecta en toda una experiencia de vida forjada entre reuniones de amigos, colonias de vacaciones y saltos en el tablón. Puntos cardinales pintados de rojo y blanco y en lo se escucha el eco de un sonido inquebrantable que vuelve y vuelve y que grita que “en el barrio de Escalada hay una banda, es la banda de Talleres de Escalada…”
Las entrevistas son fragmentos extraídos de las páginas: www.escribiendocine.com.ar y www.ladiaria.uy
Luis Vivori es periodista, licenciado en Comunicación Audiovisual, ex profesor carrera Imagen y Sonido UBA.