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UN EXPERIMENTO DE LA REFORMA LABORAL EN TEXTILANA

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Por: Javier Andrada – @jotaandrada


Las trabajadoras de Textilana resistieron al intento de la patronal de aumentar la exigencia laboral mientras les bajaban el sueldo; frenaron la producción con un paro histórico que duró siete días, lograron recomponer sus salarios y que cesen los malos tratos.

Miles de trabajadores se  movilizaron en Mar del Plata durante la jornada de Paro Nacional convocada por el Frente Sindical para el Modelo Nacional y las dos CTA con el objetivo de repudiar las políticas de hambre del macrismo. Hubo acampes, como el de Camioneros en el Mercado Frutihortícola, y cortes en la Ruta Provincial 88 por parte de los estatales. También se movilizó un sector de la industria textil, una de las más importantes de la ciudad.

Aunque su sindicato no adhirió al Paro Nacional, María Demateis, delegada de la Asociación Obrera Textil (AOT) en la fábrica Textilana, estuvo en la marcha con la que culminó la jornada en el centro de Mar del Plata. Que la AOT -enrolada en la CGT- no haya movilizado, tiene lógica: mantuvo una intervención que duró 9 meses en las plantas Textilana e Hilamar, ambas propiedad de la familia Todisco. Durante ese período, no permitía la elección de la comisión interna.

Esa dilación buscaba frenar las conquistas obreras, empujadas por la mayoría femenina (el 80 % del plantel).

La exigencia de contar con un médico en la fábrica, una guardería y retirar las cámaras en el sector de tejedoras -utilizadas para apercibirlas- eran reivindicaciones rechazadas por la patronal, que contaba con la connivencia del sindicato.

La unidad hizo que las mujeres de Textilana, antes pisoteadas, se hicieran respetar. “La lucha significó un antes y un después para nosotras, porque veníamos de un sistema represivo de trabajo por parte del personal jerárquico y de la patronal, con un ritmo de producción intenso y salarios muy bajos. Hoy, después del paro, conseguimos un aumento salarial del 35 %, por encima de los acuerdos paritarios que ha conseguido el sindicato”, dice Demateis.

 

 

Esa lucha parió un incremento de dos mil quinientos pesos por quincena, jornadas libres para trámites (antes perdían el presentismo) y una auditoría para mejorar el sistema de producción.  La marca Mauro Sergio, con locales en todo el país, es la cara visible de las fábricas de sweaters Textilana y de hilados Hilamar; este conglomerado conforma una de las empresas textiles más grandes de Sudámerica.  Allí, en las enormes naves ubicadas al costado de la Ruta 88, entre Mar del Plata y Batán, las trabajadoras cumplen turnos de nueve horas diarias de lunes a viernes.

Uno de los reclamos apuntaba al inhumano sistema de producción por celdas que intentaron imponer los empresarios. Muchas obreras estaban sobrecargadas por el mayor desgaste físico y psicológico, ya que los pedidos de prendas por hora y por día variaban y no llegaban a cumplir. Ante eso, optaban por entrar al día siguiente a las seis de la mañana para completar el trabajo. Un sacrificio ofrecido al Dios del Capital.

El sistema de celdas consistía en que una trabajadora tenía que hacer la tarea de tres o cuatro para sacar la prenda completa, cada persona tenía que ser polifuncional y manejar tres o cuatro máquinas para aumentar la producción.

En la puerta de la fábrica, vestidas con los clásicos guardapolvos azules, mantuvieron la protesta una semana. Algo que nunca había ocurrido desde que los Todisco fundaron la marca en 1980. Una pancarta alcanzaba para describir la situación: “Basta de opresión, esclavitud y malos tratos”.

María Demateis asegura que este proceso les dio un aprendizaje muy grande, “nos permitió ver que es posible la unidad de los trabajadores, ocupados y desocupados, aquellos que antes eran vistos como enemigos cuando cortaban una calle o hacían un reclamo; nos dimos cuenta en el acto que hicimos frente a la fábrica, cuando fueron las organizaciones sociales a apoyarnos, que la unidad hace la fuerza. Conseguimos una mejora salarial pero también conciencia. El triunfo ha sido total”.

Los Todisco controlaban hasta el tiempo que el personal tardaba en el baño, para ello utilizaban una planilla de ingreso y egreso. Si demoraban más de lo que ellos consideran óptimo permanecer en el retrete, se aplicaban sanciones.

La gota que rebalsó el vaso fue la quita de un bono que llevó a las trabajadoras al límite de la indigencia.

Desde la comisión interna de Textilana aseguran que la empresa despidió a 80 trabajadores en seis meses: “Llegaron a echar cuatro personas por día, primero a las de menor antigüedad y luego a las que tenían más años trabajando. Las obligaban a renunciar y les pagaban el 50 % de la indemnización”.

Polifuncionalidad de tareas, despidos encubiertos, malos tratos permanentes. La reforma laboral que intenta implementar el gobierno de Cambiemos, tiene a Textilana como ensayo.

A mediados de octubre de 2018, los dueños de la compañía, Sergio Todisco y su mujer, Elizabeth Ortíz Municoy (propietaria de la inmobiliaria Ortíz LizMar), fueron detenidos por el juez Claudio Bonadío en el marco de la causa de “Los cuadernos de las coimas” acusados de lavar dinero en cuentas off shore radicadas en paraísos fiscales. A ambos se los vincula con Daniel Muñoz, exsecretario de Néstor Kirchner. En noviembre, el juez los liberó tras firmar un acuerdo como arrepentidos y colaboradores en la causa que tiene ribetes cinematográficos, con acusados que denuncian haber sido extorsionados para perjudicar a funcionarios del anterior gobierno.

Los Todisco fueron señalados por el lavado de 65 millones de dólares (con la compra de propiedades en Miami a través de siete empresas). Esta información se conoció gracias al trabajo de investigación del Consorcio Internacionald Periodistas y el diario alemán Süddeutsche Zeitung (y a una filtración anónima) que reveló el escándalo de los Panamá Papers, documentos confidenciales de la firma de abogados Mossack Fonseca que comprometían en el ocultamiento de propiedades de empresas, activos, ganancias y evasión tributaria a personalidades influyentes, empresarios y hasta jefes de Estado, como el presidente Mauricio Macri.

 


REFERENCIA

*Foto gentileza de https://www.0223.com.ar/