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PALABRAS CHIVAS (PÁ PENSAR EN TIEMPOS AMARILLOS)
23 mayo, 2019
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Por: Diego Bartalotta –@DiegoBartalotta

“Arruga fue una construcción como quisieron hacer con el caso Maldonado. Todo lo que se construyó en el caso de Arruga se demostró que era mentira” espetó la ministra Bullrich.

Pato es así, no se acobarda ni reflexiona, y menos si hay sangre. Ella va. Los animales carroñeros también, algunos comen todo lo que encuentran a su paso, se alimentan de cadáveres de animales en descomposición, entierran y vuelven a comer.

Pato no maneja tiempos, no hace uso del silencio, virtud de la política y de los políticos. Mientras las familias de 4 pibes lloran y velan a sus hijos en las pantallas de TV, porque no hay tiempo de hacer el duelo y luego exigir justicia, ella va sin frenos hablándole a una minoría intensa que busca respuestas simples de orden, mano dura y discurso añejo frente a problemas cada vez más complejos.

San Miguel del Monte tiene poco más de 20 mil habitantes, una laguna y las costumbres de todo pueblo que se encuentra a más de 100 km del Congreso.  

Sus pibes son pibes como en cualquier lado, y los de 13 años llevan a cuestas la adolescencia, igual que los de acá o Tucumán. Piden a sus viejos el mango para salir, se juntan en la plaza y estudian.
No hay orden de mérito, a algunos les resulta sencillo el secundario y otros repiten. Tal cual acá.

 

 

Esta mañana entrevistada por María O’Donnel la preceptora de los chicos, dijo que eran amorosos, que entraban cantando al aula, que tenían la picardía de chicos de 13 años.

A esos pibes que su preceptora describe como amorosos, con la necesidad de subrayarlo  porque siempre sobran peleles que buscan problemas de conducta o maldad casi genética según sector social, a esos pibes los masacró la policía.

En la masacre de Monte no importa si hubo voz de alto a un Fiat 147 pero sí debería importarnos si la policía coimeó semanas atrás al conductor del auto porque aún no tenía todos los papeles de la transferencia.  No importa si era tarde para que “anduvieran solos” como dijo algún rancio conductor de TV sino que la policía inició una persecución y disparó hasta que el auto perdiese el control hasta chocar. Importa porqué “limpiaron” la escena, revolearon los cuerpos a la ambulancia y mintieron frente a sus superiores.  

El cineasta Enrique Piñeyro demostró  con el documental “El Rati Horror Show” la manipulación y armado de causas de la policía. Aquella mañana de enero de 2005 en Pompeya, donde agentes de la  Federal, persiguieron en un auto sin patente al supuesto ladrón Fernando Carrera, disparándole 25 veces, hasta que perdiera el control de su auto y atropellará a dos mujeres y un niño que luego murieron. Desde la Comisaría 34 armaron la causa, le plantaron un arma y frente a los móviles de la televisión  dijeron que en su intento de fuga se produjo el tiroteo y atropelló a los peatones. Carrera fue condenado por homicidio múltiple. Esa misma comisaría sí tenía algo en sus genes,  haber ahogado en el Riachuelo a Ezequiel Demonti en 2002.

 

 

Esta vez no hizo falta un documental sino la valentía de atestiguar de algunos vecinos que conocían a los chicos y filmaron la persecución.  Casi todos se tienen de vista. Uno de los policías que iba arriba del patrullero también conocía a uno de los chicos masacrados. Su padre envuelto en lágrimas dijo que lo cruzaba todos los días en un negocio frente de su casa.

Cristian Ritondo, par de Bullrich en la provincia de Buenos Aires,  maneja otros tiempos, es hábil declarando y tiene cierto roce de conurbano forjado en Mataderos.  Enfurecido, o con el personaje logrado, desafecto a 12 policías de la Bonaerense. Evitó las declaraciones ulcerantes  de la ministra. Habla de casos puntuales, esquiva palabras sobre una de las corporaciones más grandes y anquilosadas de la provincia de Buenos Aires.

En menos de dos años a Ritondo le estallaron en la mano 10 muertos en la comisaría tercera de Esteban Echeverría,  otros 7 en la primera de Pergamino y un comisario muerto luego de un tiroteo en Avellaneda entre una banda de agentes de la bonaerense s acusados de 8 causas de extorsión  y la policía federal.

 

 

María Eugenia difundía hasta ayer un spot tenor campaña de los avances contra el narcotráfico en su gran terruño pero resulta que se sospecha que la policía tenía vínculos con el narcotráfico.

La bonaerense volvió otra vez a estar en boca de todos, su autogobierno y complicidad con el delito organizado gozan de impunidad. Los pibes que tuvieron miedo mientras los perseguían  ya no podrán cantar más arriba de un auto.