INCARDONA: “EL BARRIO FUE UNA OPORTUNIDAD DE ENCONTRAR UN UNIVERSO LITERARIO PROPIO”

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Por: Tercer Cordón

 

Juan Diego Incardona nació en Buenos Aires en 1971, en la república de Villa Celina y creció entre el peronismo de base y el rock de esquinas trincheras. Con esa experiencia en las espaldas escribió varios libros fundamentales y hoy es uno de los referentes de la narrativa argentina.

Tercer Cordón charló con él sobre su escritura y el tiempo amarillo.

 

¿Qué lugar ocupa el barrio en tu escritura?

Para mi es central. Tengo seis libros publicados. Cuatro pertenecen a una saga que está ubicada en la Matanza, en Villa Celina y alrededores, y hay un quinto libro: Objetos maravillosos que también incluye escenas de Vila Celina. Así que la vuelta el barrio en mi caso se dio como algo autobiográfico o de autoficción, al principio y que después se fue enriqueciendo, con la imaginación, la fantasía. Despegando pero hasta ahí. Porque en algunos libros como El campito o Las estrellas federales donde a hay criaturas sobrenaturales o escenas de ciencia ficción, de todas maneras se conservan las geografías, los nombres de las calles. También referencias históricas o de personajes que viven en estos lugares.

Para mí el barrio también fue una oportunidad de encontrar un universo literario propio. Fue vivirla y después contarla. Todos aquellos años de adolescencia en el barrio, sin que yo lo supiera, me brindaronmucho material, anécdotas y una sensibilidad típica de ese conurbano que es, un poco ciudad, un poco campo y con una idiosincrasia muy diferente a la de Buenos Aires. Y bueno, eso mezclado con mis lecturas y con lo que yo había estudiado en la facultad se hizo una mescla entre la vida y la literatura. Un poco de las anécdotas y un poco de los libros. De hecho en algunas de mis novelas aparecen algunos personajes clásicos de la literatura en el mundo del barrio. Así que el barrio es un lugar central y mi universo literario.

 

¿Participaste de algún movimiento social, de desocupados o en algún comedor comunitario?

Ya desde chico participé mucho dentro del ámbito barrial en distintas actividades. En un principio iba mucho a la parroquia y ahí en los grupos juveniles empecé a engancharme y cuando tenía 18, 19 años empecé en una parroquia de curas tercermundistas, una parroquia muy peronista, en donde se cantaba la marcha después de los Vía Crucis, en donde había presencia de la pastoral villera. Yo en ese marco empecé a hacer apoyo escolar en el barrio 2 de abril, que en ese momento era una villa, pegada a la villa Lucero, del lado de Madero. Después, con el paso del tiempo, el barrio fue progresando y hoy es un barrio que tiene trazado de calles a diferencia de la villa Lucero o Las Achiras, de Villa Celina que tiene la estructura más tradicional de pasillos, lo mismo que la Villa Urquiza que también era muy precario y donde también íbamos con ese grupo.

Después también mucha Unidad Básica en los noventa. Tengo ahí un par de cuentos. El más conocido es Los Reyes magos peronistas, donde estoy disfrazado de Rey Mago repartiendo juguetes por el barrio, que es una anécdota real. Hemos ido también a pegar carteles de distintos personajes en los años 90… Pero siempre fue desde un punto de vista más cultural que político, porque en los 90 a diferencia, tal vez del imaginario de los setenta, como que la juventud no estaba tan metida en la política. Nosotros íbamos a las Unidades Básicas pero íbamos a jugar a las cartas con los viejos. Estaban los cuadros de Perón y de Evita pero fue un momento muy contra cultural, del Rock barrial, de las bandas y estábamos metidos todos ahí.

También participé en la sociedad de fomento, en la parroquia, en la escuela 137 donde armamos con unos amigos unos campamentos para los pibes y también en un centro de jubilados a dónde íbamos a leerles cuentos.Así que participé bastante. Pero fue sobre todo una época en donde estábamos mucho en las esquinas de un modo más desamparado y no tan organizado. Creo que recién en el 2001, cuando yo ya me había ido del barrio y las cooperativas, los movimientos de trabajadores que eso fue multiplicándose mucho más.

 

¿Cómo se escribe en ésta Argentina de Macri?

Yo creo que la literatura tiene tiempos lentos. No está tan pegada a la coyuntura histórica. Me parece que se va dando como por etapas, o procesos que tal vez van impactando primero en la economía. En la literatura pega hoy tal vez en las condiciones de producción para la literatura, en las editoriales. Ahí sí ya se siente. Porque ahí la recesión, la inflación se notan, pero de todas formas creo que la literatura desde hace ya muchos años, te diría que pos 2001 o incluso con algunos casos en los 90, ha ido desarrollando un circuito undersuper rico que no depende de la gran corporación editorial. Sino que los poetas, los escritores, se organizan con editoriales independientes, en ciclos de lectura. También durante los últimos veinte años está esta herramienta que modificó bastante la circulación literaria que es internet, abriendo nuevos espacios y potenciando la comunicación entre todos los que hacemos esto. Entonces en ese sentido me parece que hay una continuidad. Tal vez ahora, que es una época económica difícil, ese circuito que está armado, tan under y que van habitando también nuevas generaciones es donde se da una suerte de resistencia cultural, que a mi me recuerda en parte lo que fue la contracultrua en los 90. Pero igual habría que esperar un poco para tener una visión más amplia de esto, porque todo está muy cerca.

Yo creo que hace veinte o treinta años seguramente era mucho más difícil que ahora reunirse. Hoy todo es más simple, en ese sentido y más allá de esta realidad la literatura y las artes, en general y en todo el país ya están bastante fuertes.

 

Vos trabajaste en el Ecunhi [1] ¿Cómo lo ves ahora?

El Ecunhi quedó desfinanciado. Se cayeron todos los convenios con los ministerio nacionales. Se cortaron los talleres para los jubilados, las visitas de las escuelas. Todos los sueldos de los trabajadores. Osea que quedó como un espacio vacío, que sostienen hoy los trabajadorescomo pueden, de un modo cooperativo y a través de lo que entra en el buffet y a partir de algunas actividades que antes eran a la gorra.

En mi caso, tanto en éste, como en otros trabajos, me despidieron de todos lados, así que se fueron cerrando todos mis espacio de trabajo y volví a dar talleres particulares y también, desde hace unos meses, estoy dando un taller de escritura creativa en la Universidad de Hurlingham y estoy coordinando ahí una revista de cultura y territorio que se llama La Perla del Oeste.

Todo esto está en la tradición resistente y mutante de la clase trabajadora argentina. En ese sentido hay que pensar que la cultura, el trabajo en la cultura, es una extensión de eso. Cada vez que viene la mala, adaptarse, resistir, mutar, para sobrevivir.

 

[1] Espacio cultural nuestros hijos.