
Por: Guido Molteni –@GuidoMolte
¿Se puede hablar de “cosas serias” con un chico? Para Hernán Casciari sí. Por eso este año en medio de la crisis económica que está viviendo el país decidió publicar el libro “Papelitos. Un cuento infantil para entender la crisis financiera”. ¿Se puede hablar de “cosas serias” con Hernán Casciari? Para Tercer Cordón sí. Por eso decidimos juntarnos con el escritor para charlar sobre las razones que lo llevaron a abordar un tema tan complejo y salió una entrevista en la que también opinó sobre la realidad política argentina, el sentido de la escritura en tiempos de crisis, el recuerdo del 2001, los nuevos formatos en la comunicación y el avance del feminismo en todos los planos.
¿Por qué elegiste escribir un cuento infantil sobre la crisis financiera?
Lo hice como fábula para que mi hija Nina lo entendiera. Lo escribí en 2012 cuando vivía en España y ahora que vivo en Argentina me di cuenta que el horno no está para bollos, que la crisis está otra vez ahí cerca. Por eso a mitad de año lo editamos en formato libro con ilustraciones de Gustavo Sala. Era un buen desafío tratar de explicarle eso a los pibes.
¿Cuál es la diferencia entre explicarle algo a los pibes y a los grandes?
Me parece que cuando uno mismo no puede entender algo, explicárselo a los chicos es la mejor respuesta. Tenés que descontaminarte mucho para explicarles. Y te das cuenta lo enfermo que estamos cuando tratás de explicarle a un chico cuál es el problema. Que haya gente que se muera de hambre no tiene sentido.
El libro sale en medio de una crisis en Argentina, ¿cómo ves lo que está pasando?
Y…Argentina tiene un gobierno de derecha. Me sorprende mucho ver gente sorprendida. Era obvio que iban a destrozar todo, la educación pública, todo, si son la derecha, ¿qué querés que hagan? No lo hubieras votado, pavo. ¿Qué mierda se pensaban que iba a pasar, productividad iba a pasar? Era obvio este desastre.
Vos te fuiste a España antes del 2001, ¿cómo viste eso a la distancia y cómo ves lo que pasa ahora?
Está pasando lo mismo. El FMI no manda la plata, Racing va primero (amaga una sonrisa). Ojalá que no termine igual. Pero la sensación que tengo es que somos unos boludos. Québoluuuudos. Pero qué boludos, qué boludos. Ya a esta altura no tiene mérito ser tan boludo, ni siquiera es pintoresco, ya me aburrí de ser boludo. Y no me sorprende en absoluto.
En España viviste la crisis de representatividad, los “indignados” y el surgimiento de liderazgos nuevos por fuera de los partidos tradicionales ¿Acá lo ves posible?
Va a pasar, obvio, sin dudas va a pasar. Los tiempos indican que va a pasar. Uno de los problemas que tenemos es que todavía no haya pasado, estaría bueno que ya hubiera surgido un tercer partido moderno con un pibe de 27, 28 años que esté liderando. Un sistema nuevo. Aunque sea para mover un poco el avispero.
¿Alguna vez pensaste en involucrarte más?
No, yo estoy todo el tiempo mirando a ver quién puede ser. Pero no lo hago por un compromiso social, sino que me interesa mucho antropológicamente cuando surgen los cambios, las transiciones y todo eso. Y entonces estoy atento a ver quién es o quiénes son los que van a liderar este cambio.
Recién decías que no tiene sentido que la gente se muera de hambre. ¿Nunca te paralizó en la escritura la pregunta de qué sentido tiene lo que hacés mientras pasan esas cosas?
Me pasó a los 28, 29 años.Me acuerdo de esa época, para mí es una época, no me pasa ahora que tengo 47.Es una época donde te tiene que pasar, está bien que te pase. Hay que preguntarse eso, es un puente por el que hay que pasar. Preguntarse si tiene sentido y pensar que no tiene sentido también forma parte de ese puente. Hay que pasarlo, saborear esa sensación de incertidumbre, tenerla, amamantarla, hacerla crecer, mandarla a la universidad y que se vaya. Porque del otro lado de ese puente hay algo. Pero si no pasás por ahí nunca vas a encontrar una madurez en lo que hagas.
¿Cómo lo resolviste?
Yo tuve un bloqueo literario muy grande en 1999, me preguntaba qué sentido tiene, si ya está todo escrito por qué carajo escribo, a quién le importa lo que puedo pensar…me lo acuerdo tan claro todo. Me acuerdo del momento, de la sensación, del desamparo que genera eso. A mí me pasó que cuando me fui a vivir a España me pude destrabar.
¿Por qué?
Ahí me di cuenta que tenía que conseguir laburo en serio, no tenía para cigarros, y me di cuenta que no iba a ser escritor, que ya estaba, que no tenía sentido. Y me puse a trabajar de otra cosa a la madrugada, y en ese rato como hobbie escribía unas boludeces nada que ver a lo que hacía antes cuando forzaba una voz de escritor. Metía chistes de Mercedes y se los mandaba a Chiri (su mejor amigo), a mi viejo y a otros amigos. Y me empezaron a leer hasta que entendí todo. Entendí que me empezaban a leer cuando yo escribía como hablaba en la sobremesa de mi casa, donde sí era gracioso, interesante.
Ahí es el quiebre donde encontrás tu voz…
Sí, yo antes quería parecer inteligente en la escritura. Y es mucho más divertido cuando no tenés la mochila de ser inteligente.Encontrar la voz es perderle el respeto a la literatura, al periodismo. Y al mismo tiempo que pasó eso ocurrieron los lectores en el blog. Es muy fácil cuando tenés gente del otro lado que te lee. No sé qué hubiera pasado si yo hubiera descubierto mi voz y me hubiera dado cuenta seis meses después que no me escuchaba nadie.
¿Qué importancia tiene el lector en tu proceso de escritura?
Cuando escribo tengo la sensación de que tengo que dejar una especie de parásito en el otro, algo escondido envuelto en esa boludes que estoy diciendo. Una pequeña emoción, algo. Es una sensación que me pasa y quiero transmitir. Puede ser una sensación horrible como también algo que te haga cagar de la risa. Trato de conseguir en el otro una cosa puntual.
¿Se puede escribir, hacer arte, sin un otro?
Antes yo decía que hay un placer en el proceso de escribir. Ahora cada vez escribo menos, así que digo que hay un placer en el proceso de tener ideas. Y eso es independientemente del otro. El proceso de que esa idea esté ocurriendo de manera satisfactoria es independiente a que haya un otro. Eso ya está bueno. Pero es paja absoluta. Me imagino que sería muy triste tener ideas en la isla desierta. Está todo bien, pero sería un placer triste saber que eso se va a morir ahí, con vos. Corroborar que esa idea está funcionando es lo mejor del mundo, es el placer más divertido, es la consumación de ese placer. La devolución, lo que pasa, es fundamental.
¿Por qué cada vez escribís menos?
Pensé que era una traba. Al principio, después del infarto que sufrí hace tres años, dejé de fumar y no podía escribir. No me salía. Entonces empecé a hacer otras cosas: radio, teatro y demás. Durante un año estuve convencido de que eso era un parche temporal que iba a desaparecer cuando escribir me resultara otra vez posible. Ahora ya me resulta posible, pero me resulta más interesante lo que estoy haciendo. No era un parche. Estoy armando mis cosas de otra manera. Cambié esa fórmula. Me di cuenta que escribir es un formato.Hay otras maneras y no uso más esa vieja. Todo lo que estoy haciendo ahora lo empecé a hacer desde que dejé de fumar. Es otra manera de contar.
¿Cómo es esa otra manera?
Ya no la llamo escribir. Estoy anotando cosas para decir.Lo hago todos los días. Cuando hicimos la primera revista Orsai de la segunda temporada, tenía que escribir el editorial, 600 palabras. Puse la hoja en blanco y no me salía nada. Nada. En un momento mi cabeza me dice “hacé una cosa, ahora no hagas esto, ponete a escribir lo que vas a decir en la presentación de la revista”. Me salió de un tirón. Lo terminé y me dije “era mentira, este es el editorial”. Y listo.Ya sé cómo funciona mi cabeza y cómo le tengo que decir que trabaje, ya entendí el truco.
En medio de estos nuevos formatos en los que te apoyás aparecen las nuevas tecnologías, ¿cómo ves esos cambios?
No sé hacia dónde está yendo, hay que surfear el momento porque cambia todo muy rápido. Ahora nosotros vamos a sacar una versión web de la revista Orsaisuper dinámica, inmediata, con noticias del hoy, del ahora. Y con cuentos.Hace dos meses empecé a trabajar con desarrolladores, pibes que tienen 24 años, una mirada veloz. Y estamos tratando de hacerlo muy relajados, sin pensar que tenemos que adelantarnos al mundo. Lo hacemos para divertirnos. Estoy viendo que cuando la gente intenta adelantarse al tiempo se pega un zapatazo contra el poste.
Entre el futuro y el pasado Racing siempre está en tu vida. ¿Hoy qué lugar ocupa?
En mi cabeza hay un redescubrimiento muy grande de Racing. Tuve un bajón de seguimiento cuando se murió mi viejo. Y cuando conocí a Julieta, mi mujer actual, que es mucho más fanática que yo y sabe de fútbol mucho más que yo, volví a conectar, empezamos a ir mucho a la cancha. No iría tanto solo. Ver el partido otra vez con alguien, como cuando lo veía con mi viejo, hace que tenga otro color. Entonces estoy en una etapa de redescubrimiento fuerte. Estoy encantado con eso. El fútbol si no es compartido no me interesa tanto.
Que Julieta sepa más de fútbol que vos en otra etapa histórica hubiera sorprendido. Hoy con el feminismo transformándolo todo no sorprende tanto, ¿cómo ves ese proceso?
Lo veo con alegría. Tener al lado a una mujer que sabe más de fútbol que yo simboliza mucho. Mi generación viene muy marcada por el machismo. Un tipo de humor, un tipo de hacer televisión, una forma de ser varón…esos cambios de paradigma me dan mucha risa en la mirada ajena, en cómo nos cuesta todo. Parecemos elefantes en un bazar, ese no saber me parece muy tierno como varones. Tierno cuando noto que el varón genuinamente está intentando deconstruirse. Y al mismo tiempo me da mucha risa malvada cuando veo un falso tipo de varón que ni siquiera puede disimular su machismo.
¿Cómo ves el debate del lenguaje inclusivo en medio de todo esto?
Me hace acordar mucho a la primera época que estuve en España. Cuando yo me subía a un taxi y le decía dejame acá a mitad de cuadra, el taxista no entendía nada y seguía hasta que le gritaba pará, pará, pará. Tuve que aprender a hablar de otra manera para que el otro me entienda. Y yo estoy seguro que va a llegar un día en que le palabra todos va a significar un grupo de varones, todas un grupo de mujeres y todes un grupo mixto. Va a pasar. Y cuando pase tendremos que decirlo así. Me parece ridícula la gente que se enoja, que discute sobre la pureza del castellano, de la Real Academia y todo eso. Me chupa un huevo.
Fotografía: Juan Manuel Rueda