La ciudad pasó de ser un balneario aristocrático que imitaba distinguida playas europeas, a una playa popular, donde se reúnen veraneantes de todo el país cada temporada. En la década del 30, se democratizó, y las elites abandonaron la Playa Bristol. La posibilidad de vacacionar para miles de argentinos y argentinas: reposeras, castillos de arena, churros y sanguche de milanesa. La argentinidad que confluye en una misma arena.