La agenda educativa de este gobierno se encuentra marcada por la sanción de decretos, escapando del debate público y el consenso como herramienta para la toma de decisiones. Henríquez señala al respecto que “lo que busca el gobierno es cuestionar a los docentes por los resultados de los aprendizajes de los alumnos, desentendiéndose de la responsabilidad de la política educativa.