PALABRAS DE LIBERTAD
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Por: Javier Andrada

 

Una multitud marchó en Mar del Plata por Santiago Maldonado; su familia, que estuvo acompañada por Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, organizaciones, vecinos y turistas, renovó el pedido de justicia y exigió al gobierno que facilite la llegada al país de expertos internacionales y que se hagan las pericias que faltan en organismos independientes.

Sergio Maldonado es un hombre sereno, de hablar pausado y voz apagada pero de convicciones firmes. Tiene claro que el compromiso de su hermano en favor de los oprimidos le costó la vida. Y que son incontables las víctimas de la violencia estatal a lo largo de la geografía argentina: “Estamos acá por los 30 mil desaparecidos de la dictadura y por los que fueron víctimas en democracia”, dice.

Cada hecho tiene sus particularidades, a veces son las policías provinciales, otras la prefectura o la gendarmería; el denominador común es la violencia institucional, el Estado atropellando a los pobres o los que con ellos empatizan, asesinándolos a como de lugar. El sistema, injusto hasta el paroxismo, escarmienta a los que osan rebelarse.

La familia eligió Mar del Plata para recordar a Santiago a ocho meses de su desaparición forzada en el territorio mapuche recuperado en Cushamen “por ser una de las ciudades que estuvo y está presente en el reclamo de verdad y justicia”.

Aunque la mayoría del electorado puso en el Palacio Municipal a un dinosaurio como Carlos Arroyo, ex funcionario de la dictadura que no participa de los actos del Día de la Memoria ni reconoce el genocidio, en los últimos años las marchas en la feliz se volvieron contundentes. Cuando la Justicia decidió otorgar la prisión domiciliaria en el Bosque Peralta Ramos al represor Miguel Etchecolatz, también fue masiva la protesta en las calles.

“La lucha es larga, si nosotros nos caemos terminan ganando ellos. No importa si somos diez, cien o veinte mil, sino que todos los que están alrededor vean como se moviliza una ciudad”, advierte Sergio Maldonado.

 

 

-¿Notaste algún cambio a nivel judicial o gubernamental en este tiempo, algo que te haga mantener la esperanza?

El gobierno no cambió nada en estos ocho meses, sino que empeoró. Lo de Santiago hizo visible algunos temas que estaban ocultos, como el de la disputa por la tierra. Benetton tienen la misma superficie que 44 ciudades de Buenos Aires. Cuando estábamos en el velatorio nos enteramos de que habían asesinado a Rafael Nahuel por la espalda. Todo se agravo.

¿Cuáles son las irregularidades más notorias que tiene la causa?

El juez (Guido) Otranto debió meter preso el 4 de agosto a Fabián Méndez (Jefe del Escuadrón 35 de Gendarmería, a cargo del operativo el 1 de agosto) y apartado a todos los gendarmes que estuvieron en el Río Chubut. Por otra parte, la causa no puede estar a 600 kilómetros, en Rawson. Queremos que el peritaje del DNI sea independiente y que también se perite la fogata que hizo la gendarmería, porque ahí pudieron haber quemado la mochila de Santiago. Que dejen entrar al país a un grupo de expertos independientes como ha ocurrido en Colombia, donde hay muchos casos de desaparición forzada, y en México, en el caso de los 43 estudiantes de Ayotzinapa.

¿Los expertos internacionales podrían garantizar la declaración de otros testigos?

Sí, es importante que garanticen la seguridad de los integrantes de la comunidad mapuche que tienen miedo. Muchas veces, cuando van a declarar, el Estado los persigue y los mete presos por otras causas anteriores, como por ejemplo por los cortes de ruta.

Durante este tiempo atacaron a las víctimas para desprestigiarlas. A Santiago lo trataron de terrorista, de que pertenecía a las FARC, que era sobrino de Vaca Narvaja, que lo habían acuchillado en una pelea con un puestero en la estancia de Benetton, todas esas mentiras las dijeron funcionarios del Ministerio de Seguridad. Una diputada dijo que era probable que Santiago estuviera en Chile.

¿Por qué no es seguro peritar el DNI en el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI)?

En el INTI los trabajadores tienen toda la buena voluntad, nosotros como familia fuimos a solidarizarnos con ellos por los despidos, pero no están dadas las garantías ahí. Después de las seis de la tarde queda militarizado, sacan a todos los trabajadores y dejan a las fuerzas de seguridad, las mismas que participaron en el hecho que estamos denunciando. Entonces no es algo seguro. En el INTI hay cámaras para escuchar las conversaciones todo el tiempo, los trabajadores están muy presionados. Además, no sabemos cómo van a hacer el peritaje porque no hay estadísticas que den cuenta de los cambios de la temperatura del agua a lo largo del año.

Quiero que el gobierno entienda que es lo que se necesita, no es que no se avanza porque hay un impedimento, obviamente que no lo hacen porque quedaría en evidencia todo lo que hicieron mal y tendrían que auto-procesarse, uno de ellos es la ministra Bullrich.

 

 

Hostigamiento S.A.

Desde que Sergio Maldonado se puso al frente del pedido de justicia por la desaparición forzada de su hermano y el posterior hallazgo del cuerpo en el Río Chubut, sufrió una serie de hechos que tenían la intención de amedrentarlo. Uno de ellos ocurrió en el hotel donde se hospedaban tras un acto en la ciudad de Buenos Aires. Una persona empezó a leer en voz alta -en la puerta de la habitación- el discurso que había dado horas antes su compañera, Andrea Antico. En otra oportunidad, los ocupantes de una camioneta les hicieron fotos y los siguieron. La causa por espionaje, en la que es patrocinado por Myriam Bregman y el Centro de Profesionales por los Derechos Humanos (CeProDH), está en manos del Juez Federal Daniel Rafecas.

Además, desde el inicio tuvieron que soportar los remanidos ataques a través de las redes sociales.

¿Alguna vez se trasladó a la calle ese hostigamiento?

En la calle no tenemos problemas porque son trolls, están atrás de una computadora, es penoso el trabajo que hacen. Por un lado te da un poco de bronca pero por otro lado está bien que aparezcan, porque cada vez que aparecen es señal de que les está molestando. Cuando uno hace un comentario, cualquier persona, ellos atacan, no importa que tema se esté tocando pero ellos te molestan, bardear sería el término. Hay mucha gente que no está acostumbrada a que le contesten mal en una red social y a partir de ahí no escribe nada más, y ellos logran su objetivo. No hay que contestarles, ni engancharse en lo que dicen porque ellos no tienen ningún planteo ni les interesa una contestación lógica, su único objetivo es atacar y que la gente no vuelva a escribir.

¿Qué pasa cuando el escenario del hostigamiento deja de ser virtual para ser real, sentiste temor en algún momento?

Eso era al principio. Porque aparte era evidente cuando nos seguían. Fueron momentos en que no nos dimos cuenta; ellos se infiltran, trabajan así. Hoy pudo haber alguno acá, se sacó una foto conmigo y yo no me di cuenta. De hecho, si nos remitimos a la historia, (Alfredo) Astíz estuvo infiltrado y hacía eso. Y no es que sólo se trate de gente grande, nosotros tuvimos a una nena de once años grabándonos durante dos días en un hotel, usan cualquier artimaña. Yo no puedo estar a la defensiva ante alguien que se acerca. Si me tiene que pasar algo, me va a pasar y nunca me voy a enterar.

Yo me quedo tranquilo porque la causa no es sólo de nuestra familia, pasó a ser de todas las personas, de este colectivo que se armó. A mí me toca estar con el micrófono por ser el hermano pero cualquiera de ustedes puede tomar esta bandera, llevarla adelante y reclamar. Por eso es importante que si el día de mañana no estamos nosotros porque nos cansamos, o no estamos lúcidos o nos pasa algo, yo entiendo, y me quedo tranquilo, que hay gente que va a seguir reclamando verdad y justicia. Así que no tengo miedo.

Vos estás activo, fortalecido por la lucha, pero ¿qué ocurrió con el resto de la familia, con tus padres desde la aparición del cuerpo?

Son distintos procesos y distintas cabezas, a mí y a Andrea (Antico), nos tocó hacernos cargo porque estábamos cerca del lugar, tomamos posesión enseguida, mis padres y mi hermano estaban a 1800 kilómetros. Yo sentí que había que hacerlo, que era necesario. Mi vieja empezó a participar y a involucrarse después de que apareció el cuerpo, el 24 estuvo en la marcha y ahora marcha en 25 de mayo, nuestro pueblo. La familia se mueve de distintas maneras. Los hombres son más de quedarse mientras las mujeres avanzan. De hecho está comprobado que las abuelas y madres así lo han hecho. Mi viejo no sale, no reclama porque no puede. Cada uno lo asimila de la manera que puede. A lo mejor dentro de un par de meses reacciona y lo hace. Todos tenemos distintas formas, hoy yo estoy, mañana no sé si voy a tener las ganas o no. Cuando te caes aparece mucha gente a apoyarte, en las marchas se nota eso.

-En la causa por espionaje, ¿Qué responsabilidad tiene el operador Gonzalo Cané, funcionario a cargo de la Secretaría de Cooperación con los Poderes Judiciales, Ministerios Públicos y Legislaturas?

Cané no está acusado y no es algo casual, es un jugador muy importante para el gobierno. Lo mismo pasó en la causa de la desaparición forzada; entra Cané y les toma una declaración testimonial a los gendarmes. Acomoda la escena, uno escucha los audios y se da cuenta que está todo armado. Echazú y Yañez se auto-imputan y de esta forma la gendarmería tiene acceso a la causa. En la denuncia de espionaje, Cané hace lo mismo, se auto-imputa. Es una forma estratégica de acceder a la información de la causa.

Cané fue nombrado por Patricia Bullrich gracias a sus aceitados vínculos con el Poder Judicial, por haber sido Secretario de la Corte Suprema. En agosto de 2017 viajó inmediatamente a Esquel para tomar contacto con los gendarmes involucrados; además de guionarles las declaraciones, justificó el lavado de la camioneta en la que se presume fue cargado Santiago Maldonado como una cuestión meramente protocolar y lanzó la versión -que resultó tan falsa como distractiva- de que Maldonado había sido apuñalado por un puestero de Luciano Benetton.

El funcionario de Bullrich es bien conocido por sus posiciones extremistas en Twitter en favor del capitalismo y de que la población se arme:

“La mejor distribución de la riqueza es la que surge del sistema capitalista liberal. Lo demás es demagogia con impuestos, hurto legalizado”, escribió en la red social el funcionario del Ministerio de Seguridad.

Y para defender lo acumulado propone: “Si la sociedad tiene miedo, es lógico que se arme para defenderse y es una reacción que no es condenable”.

En otro posteo fue aún más tajante: “Quien limita el derecho de defensa está a favor de la delincuencia. Los ciudadanos de bien deben defender su vida y sus propiedades”.

A defender esas ideas mandaron a los gendarmes aquel 1 de agosto. Sin importar de qué forma obtuvo Benetton la tierra en disputa.

 

 

La mirada profunda

El muralismo es el lugar donde Maxi Ledesma se siente más cómodo para reflejar las alegrías y los dramas populares. Un día son los sueños de potrero pintados en una escuelita de fútbol barrial, y otro las criminales pesadillas que se llevaron las vidas de Julio López, Luciano Arruga y Santiago Maldonado.

Ahora, la mirada del Brujo quedó eternizada en una de las paredes de la vieja biblioteca de la Universidad Nacional de Mar del Plata. Del acto participaron su hermano, Sergio Maldonado, Rubén López -hijo de Julio López- organismos de Derechos Humanos y organizaciones estudiantiles, sociales y políticas.

“Empecé a pintar a los cinco años, mi viejo me incentivo a hacerlo. Él me llevo al Polivalente de Arte a los 12 años y después, cuando era adolescente, me empecé a interiorizar mucho más en las problemáticas sociales y vi que las podía reflejar a través de la pintura, que podía militar desde el arte”, dice.

Maxi, integra el grupo Sismo junto a Fernando Lerena y Mariel Rosales. Entre sus referentes están Benito Quinquela Martín y Antonio Berni, sobre todo su realismo social plasmado en lienzos de arpillera. También Ricardo Carpani, uno de los fundadores del Movimiento Espartaco, quien postulaba que el arte debía estar al servicio del pueblo y de la revolución. En 1959, el manifiesto del grupo afirmaba que “El arte no puede ni debe estar desligado de la acción política y de la fusión militante y educadora de las obras en realización. El arte revolucionario latinoamericano debe surgir como expresión monumental y pública. El pueblo que lo nutre deberá verlo en su vida cotidiana. De la pintura de caballete, como lujoso vicio solitario hay que pasar resueltamente al arte de masas, es decir, al arte”.

-¿Cuándo sentiste la necesidad de pintar un mural de Santiago?

La primeras experiencias que teníamos eran sobre trabajo en negro, precarización laboral, contaminación ambiental; después empezamos a tener contacto con los chicos de Libres del Sur y a participar de eventos, hicimos el mural de Luciano Arruga, y más tarde el de Julio López. Cuando pintamos el de Santiago fue mucho más fuerte porque era algo que se estaba viviendo en ese momento, todavía no había aparecido su cuerpo. Mi compañero Fernando Lerena diseñó toda la imagen. Fue una experiencia muy fuerte porque había cierta psicosis social. En la calle, la gente nos decía porque no habíamos pintado el de Julio López y nosotros le contestábamos que fueran a ver, que en el complejo universitario también estaba pintado.

-En el mural, la gendarmería está simbolizada como la muerte, ¿el felino qué representa?

El felino representa la fuerza de la mirada de Santiago. No lo conocimos, pero en sus fotos puede verse esa mirada profunda, ese color de sus pupilas igual a las de un puma. Estuvimos investigando, recopilando los poemas que le escribían sus amigos y familiares, y decidimos representarlo como El Brujo y hacer este pequeño aporte para esta lucha.

 

 

Por qué marchamos

Frente al mar, en las escaleras de la plazoleta Almirante Brown, los turistas se dividen entre los que escuchan a un cantor melódico -traje negro y un ramo de flores rojas en la mano- que interpreta baladas de la década del ’70 y los que miran a las parejas que bailan chamamés sobre la rambla. Como si fuera una alegoría de la sociedad argentina, ese grupo de personas, por desconocimiento o indiferencia, le da la espalda a la multitud que pide justicia por Santiago Maldonado y que se instaló a pocos metros, bajo un palco montado adelante de la estatua de Guillermo Brown, después de recorrer las calles de la ciudad.

Justicia por Santiago exclama desde el escenario Sergio Maldonado. No se olvida del pueblo que lo apoyó en la tragedia, ni de los docentes que discutieron la desaparición forzada en las aulas -pese a la presión oficial- durante los primeros días. Tampoco del Gobierno Nacional: “La falta de avances en obtener la verdad, pone en serio riesgo la obtención de justicia y nos hiere cada día más; crece la posibilidad de que se imponga una versión ridícula y consagre la impunidad. El caso de Santiago se ha convertido en símbolo de lo que el Estado no debe hacer. Es necesario que las autoridades den respuestas serias y fundadas”.

Me declaro rebelde, recita Vicente Zito Lema mirando a las columnas de manifestantes que se extienden hacia la plaza Colón. Si el mandato de las urnas es la muerte, me declaro rebelde. Después, se funde en un abrazo con Sergio.

Es el turno de Nacho Levy, editor de La Garganta Poderosa, órgano de comunicación popular y cultura villera; lee la carta que les envió el Indio Solari:

“Santiago, donde te encuentres…

Como tantos otros no te conocía, no sabía de vos. Estabas donde tu generosa y joven valentía te llevaron. Con los desposeídos, los despojados. Compartiendo el día con los auténticos habitantes naturales de la tierra en disputa. Tan cerca de sus necesidades que fuiste una silueta más entre ellos, un blanco de tiro…

Mi respeto, siempre.

Indio”.

Bruno Arias, Científicos del Palo, Félix y Los Sin Fritz, entre otros artistas populares, le ponen color al festival a lo largo de varias horas; nos recuerdan que nada bueno se consigue sin alegría, aunque se trate de atravesar los burocráticos y sórdidos pasillos de la Justicia.

Un globo gigante del colectivo villero La Garganta Poderosa domina el acto desde la altura con un mensaje claro que se repite en banderas, pasacalles y en la arenga de Sergio Maldonado: Fuera Bullrich!

Mientras, la multitud va acercándose desde las calles transversales; hay gente de todas las edades, muchos llevan a sus hijos en andas.

-¿Esta marcha por qué es, papá?- pregunta curiosa una nena de unos cinco años.

-Es por Santiago, desapareció cuando lo perseguía gendarmería y después de varios meses lo encontraron muerto-responde el padre, un hombre de cuarenta largos y pelo entrecano.

La niña escucha y se queda pensando.

Ocho meses después, la pregunta sigue flotando en el aire. ¿Qué hicieron con Santiago?

 


 

REFERENCIA

Eva Vilchez y Nicolás Colman